Ante Él

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¿Aún no eres adorador? Te propongo meditar este Evangelio, según San Mateo, que te ayudará a comprometerte con Él:

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

La Capilla te ofrece una forma, entre muchas, de:

  • Amarás a Dios manifestándole lo que te alegra visitarlo en la Eucaristía.
  • Amarás a tu prójimo porque con tu hora colaboras para que la Capilla esté abierta siempre y nuestros hermanos, que necesitan hablar con Jesús, tengan un lugar tan especial para hacerlo.

Y recuerda que el Señor devuelve siempre el ciento por uno.

10 maneras de enamorarte profundamente de la Eucaristía

La Eucaristía: materia y fórmula del sacramento (3) - FSSPX ...

Los Santos están locamente enamorados de Jesús; lo estuvieron aquí la tierra y lo están ahora en el Cielo en donde aman a Dios por toda la Eternidad.

En este artículo citaremos lo que algunos de ellos han dicho en su exceso de amor por la amada y Santa Eucaristía.

Posteriormente mencionaremos 10 maneras en que tú puedes descubrir ese gran tesoro, para enamorarte de la Eucaristía y amarla cada día más.

“La Sagrada Eucaristía es la manera más corta y más rápida para llegar al Cielo”. (San Pío X)

“Si los Ángeles pudieran envidiar al hombre, lo harían por una sola razón: La Sagrada Eucaristía” (San Maximiliano Kolbe).

“En un solo día la Eucaristía hará que le produzcas más gloria a Dios, que toda una vida sin ella” (San Pedro Julián Eymard)

“¡Cómo amo los Banquetes!… especialmente las procesiones en honor del Sagrado Sacramento. ¡Qué dicha ha sido para mí el colocar mis flores bajo los pies del Señor! … Nunca había sido tan feliz como cuando vi que mis rosas tocaron la Custodia”. (Santa Teresa de Lisieux)

“Cuando observas el Crucifijo, puedes entender lo mucho que te amó Jesús en ese momento. Cuando miras la Sagrada Hostia, entiendes cuanto te ama Jesús en este momento”. (Beata Madre Teresa de Calcuta).

“De la Eucaristía proviene la fuerza para vivir una vida en Cristo y el entusiasmo para compartir esa vida con los demás”. (San Juan Pablo II).

“Este es el Pan de Vida Eterna que sostiene la sustancia de tu alma” (San Ambrosio).

“Mientras más tiempo te alejes de la Comunión, más débil se hará tu alma, y al final te será peligrosamente indiferente”. (San Juan Bosco)

“La Eucaristía es la consumación de toda vida espiritual” (Santo Tomás de Aquino).

Ahora estas son las 10 claves que pueden ayudarte a obtener infinidad de joyas de este valioso tesoro, así como innumerables gracias y bendiciones que provienen solo del que es el regalo más grande que Jesús dio a la Humanidad:

La última cena – Salvador Dalí

1.- La Santa Misa y la Santa Comunión de su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Implora al Señor una gran fe en el sublime misterio de la Santa Eucaristía. Que podamos decir como el Apóstol Santo Tomas: “Señor mío y Dios mío”.

También podemos orar como el hombre del evangelio:

“Señor, creo, pero aumenta mi fe”

2.- Visita al Santísimo

Haz un hábito de ir a visitar al Santísimo Sacramento tan frecuentemente como te sea posible. Cada vez que veo un templo, trato de entrar a visitarlo para que cuando yo muera y vaya a su Presencia, el Señor no me mire y diga: “¿Quién eres? No te conozco”

En una amistad verdadera, los amigos charlan frecuentemente y disfrutan de su compañía. De esa manera debemos hacerlo también con nuestro Amigo, cuando lo visitamos y le hablamos en el Santísimo.

3.- Comunión Espiritual

Alfonso María de Ligorio y posteriormente el Papa Benedicto XVI en su documento de exhortación apostólica sobre la Eucaristía “Sacramentum Caritatis”; recomendaron la práctica frecuente de la Comunión Espiritual.

Puede hacerse de una manera muy simple y tan frecuentemente como tu corazón lo desee. Puedes hacerlo con una oración muy sencilla como esta:

“Mi Señor Jesús, creo que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento dentro del Tabernáculo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. En este momento no puedo recibirte sacramentalmente, pero ven por lo menos espiritualmente a mi corazón”.

Entonces recíbelo en tu corazón y agradece, adora y ama a tu Señor que ha llegado espiritualmente a tu alma. Esto puede enardecer tu amor por Jesús Sacramentado.

4.- Meditar el Capítulo 6 del Evangelio de San Juan

El Evangelio de Juan capítulo 6 contiene tres partes: Jesús multiplica los panes, camina sobre las aguas y ofrece un discurso sublime relacionado a la Eucaristía; que en realidad se trata de una profecía a cerca de la Eucaristía.

Se conoce mejor como el discurso del “Pan de Vida” que Jesús nos promete. Aquí mismo es en donde Jesús declara en términos nada confusos, que nuestra salvación inmortal depende de que comamos Su Cuerpo y bebamos Su Sangre; lo que obviamente se refiere a la Sagrada Comunión. Recomiendo que leas y medites este poderoso capítulo evangélico.

ADORACIÓN AL SANTISIMO

5.- Los Quince Minutos

Hace algunos años se hizo la publicación de un pequeño folleto llamado “Los quince minutos en compañía de Jesús Sacramentado”. Es una pequeña joya que nos anima a iniciar un pequeño pero profundo diálogo con Él.

Básicamente, Jesús quiere ser nuestro mejor Amigo y nos reta a que le abramos nuestro corazón y le contemos nuestros secretos, ya que solo Él puede comprendernos y sanarnos. Lee y ora este escrito si es posible, frente al Santísimo Sacramento.

6.- La Hora Santa

Puedes hacer el hábito de pasar una hora diaria frente al Santísimo Sacramento, ello transformará tu vida si perseveras en esta práctica.

El gran siervo de Dios, el Arzobispo Fulton J. Sheen que practicó diariamente la Hora Santa por quince años,  la llamaba LA HORA PODEROSA.

7.- Adornar y embellecer los Templos y la Eucaristía

Una mujer derramó su costoso perfume de nardo en los pies de Jesús, ella lloró y sus lágrimas rodaron en los pies de Jesús; al final, ella secó las lágrimas con su cabello (Lucas 7,36-50).

El Arzobispo Fulton J. Sheen hacía hincapié de que este gesto simbólico de amor y atención debemos manifestarlo también en la manera en que adornamos, embellecemos y procuramos la belleza en las Iglesias, Templos y Tabernáculos donde mora Jesús.

Conocido por su espíritu de penitencia, ayuno y sacrificio, el Cura de Ars viajaba largas distancias y gastaba grandes sumas de dinero en comprar solo lo mejor para su pequeña Iglesia. ¿Por qué? Por la simple razón de que Jesús es el Rey de Reyes y Señor de Señores, y aun así se digna morar en el Tabernáculo y descender de los Cielos en las manos del sacerdote en cada Hostia consagrada. “¡Venid y Adoremos!”

8.- La Santa Misa y la Santa Eucaristía

Por supuesto que la mejor acción en todo el universo es la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. El mejor gesto que cualquier ser humano puede hacer es asistir a Misa y recibir la Santa Comunión con fe, devoción, veneración y especialmente con gran amor.

Cuando te sea posible, asiste a Misa diario. Llega a tiempo para prepararte. Ofrece tus intenciones privadas. Participa activa y conscientemente en la Santa Misa. Y recibe la Sagrada Comunión como si fuera la primera vez, la última vez y la única vez. Muéstrate muy agradecido por tu fe en este sublime y majestuoso misterio.

No corras para irte al terminar la Misa; a su vez, dedica un tiempo para dar abundantes gracias a Jesús por tan hermoso regalo. De hecho, la palabra proviene del griego εὐχαριστία, eucharistía, que significa “acción de gracias”

¡Que inconmensurable regalo, que se recibe gratis, sin costo alguno! La única condición para su provecho es tener una gran fe y el corazón lleno de amor para recibir a Jesús, el Amor de los Amores.

9.- Los A.C.T.OS

Recuerda que los cuatro principales motivos para celebrar el Santo Sacrificio de la misa son los A.C.T.OS que se mencionan a continuación:

A – Adoración.

El principal propósito de la Santa Misa es ofrecer una adoración a Dios Padre, ofreciendo a Jesús como Víctima, con el poder el Espíritu Santo.

C – Contrición.

Nuestros corazones deben estar contritos y humildes para arrepentirse de todos los pecados cometidos.

Es una gran práctica el ofrecer la Misa y Comunión en reparación por nuestros pecados, los pecados de nuestra familia y los del mundo entero

“Por su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero”.

T – Tiempo para dar gracias.

Todo lo que tenemos en nuestra vida, con excepción de nuestros pecados, es gracia y regalo de Dios.

Por lo tanto, debemos estar agradecidos y expresar con abundancia el agradecimiento del corazón. Con el Salmo oremos:

“Da gracias a Dios porque Él es bueno; su amor perdura para siempre”

OS – Oración y Súplica.

Debemos ofrecer nuestra oración y súplica para interceder incesantemente por todas las necesidades del mundo, la Iglesia, la conversión de los pecadores, los enfermos, los moribundos, las necesidades personales y familiares, las almas del Purgatorio y tantas cosas más.

10.- Ser misionero eucarístico

Una vez que María recibió a Jesús en la Anunciación, se dispuso rápidamente a ir y llevarlo con su prima Isabel. De la misma manera, debemos llevar a Jesús con otros y otros a Jesús.

Esto lo podemos lograr en una manera muy concreta, al alentar a las ovejas pérdidas a regresar al rebaño. Desafortunadamente son tantas, que el segundo grupo religioso más grande de Estados Unidos está integrado por Católicos no practicantes.

Encuentra el tiempo, la forma y la iniciativa para invitar a las almas de regreso a la Iglesia. Ojalá, él o ella realice una buena confesión y regrese a recibir el Santo Sacramento en unión amorosa con Dios Padre, a semejanza del hijo pródigo. Todo se puede lograr si tienes fe en que Dios tendrá el control mientras que tú tengas la iniciativa para recibirlos de nuevo.

Dios es Amor y Bondad, ¡Comparte esta Buena Nueva con el mundo entero!

Adorar y amar

El Papa Francisco, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, nos adentra en la adoración al Señor como camino de salvación:

“La adoración es un gesto de amor que cambia la vida”

“La adoración es un gesto de amor que cambia la vida. Es actuar como los Magos: es traer oro al Señor, para decirle que nada es más precioso que Él; es ofrecerle incienso, para decirle que sólo con Él puede elevarse nuestra vida; es presentarle mirra, con la que se ungían los cuerpos heridos y destrozados, para pedirle a Jesús que socorra a nuestro prójimo que está marginado y sufriendo, porque allí está Él”.

“La adoración es la finalidad de su viaje, el objetivo de su camino. De hecho, cuando llegaron a Belén, «vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» Si perdemos el sentido de la adoración, perdemos el sentido de movimiento de la vida cristiana, que es un camino hacia el Señor, no hacia nosotros. Es el riesgo del que nos advierte el Evangelio, presentando, junto a los Reyes Magos, unos personajes que no logran adorar”.

“En realidad Herodes sólo se adoraba a sí mismo y, por lo tanto, quería deshacerse del Niño con mentiras”. ¿Qué nos enseña esto? Que el hombre, cuando no adora a Dios, está orientado a adorar su yo. E incluso la vida cristiana, sin adorar al Señor, puede convertirse en una forma educada de alabarse a uno mismo y el talento que se tiene. Es un riesgo grave: servirnos de Dios en lugar de servir a Dios.

“Cuántas veces hemos cambiado los intereses del Evangelio por los nuestros, cuántas veces hemos cubierto de religiosidad lo que era cómodo para nosotros, cuántas veces hemos confundido el poder según Dios, que es servir a los demás, con el poder según el mundo, que es servirse a sí mismo”

“Al adorar, descubrimos que la vida cristiana es una historia de amor con Dios, donde las buenas ideas no son suficientes, sino que se necesita ponerlo en primer lugar, como lo hace un enamorado con la persona que ama”

. “De hecho, adorar es hacer un éxodo de la esclavitud más grande, la de uno mismo. Adorar es poner al Señor en el centro para no estar más centrados en nosotros mismos. Es poner cada cosa en su lugar, dejando el primer puesto a Dios. Adorar es poner los planes de Dios antes que mi tiempo, que mis derechos, que mis espacios”. Adorar es experimentar que, con Dios, nos pertenecemos recíprocamente. Es darle del “tú” en la intimidad, es presentarle la vida y permitirle entrar en nuestras vidas. Es hacer descender su consuelo al mundo.

“Adorar es descubrir que para rezar basta con decir: «¡Señor mío y Dios mío!», y dejarnos llenar de su ternura”

Adorar es encontrarse con Jesús sin la lista de peticiones, pero con la única solicitud de estar con Él. Es descubrir que la alegría y la paz crecen con la alabanza y la acción de gracias. “Cuando adoramos – subrayó el Pontífice – permitimos que Jesús nos sane y nos cambie. Al adorar, le damos al Señor la oportunidad de transformarnos con su amor, de iluminar nuestra oscuridad, de darnos fuerza en la debilidad y valentía en las pruebas”.

“Adorar es guardar silencio ante la Palabra divina, para aprender a decir palabras que no duelen, sino que consuelan”

Hagámonos esta pregunta. ¿Encontramos momentos para la adoración en nuestros días y creamos espacios para la adoración en nuestras comunidades?

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Lo que pasa ante el Santísimo

Capilla de la Adoración Perpetua de Santiago

«Los monjes de Cluny, en el año 1.000, cuando iban a comulgar se descalzaban, sabiendo que allí estaba la zarza ardiente, y que el misterio ante el cual Moisés se arrodilló estaba allí presente. La adoración hace religiosa nuestra vida. Es necesario redescubrir el gozo de nuestra pequeñez ante Dios», afirmó el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, al inaugurar a finales de enero la primera capilla de adoración perpetua en la ciudad.

«Cuando adoramos, permitimos que Jesús nos sane y nos cambie. Adorar es hacer un éxodo de la esclavitud más grande, la de uno mismo, porque adorar es poner al Señor en el centro», indicó monseñor Barrio, quien valoró también la responsabilidad de la ciudad de acoger a tantos peregrinos «que muchas veces demandan lugares tranquilos para orar en silencio». «Esta capilla puede ser un gran servicio para ello, y para la diócesis será una fuente de fecundidad apostólica», aseguró.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo, Alfa y Omega

El «milagro» de la adoración perpetua en Santiago: nace a iniciativa de los laicos

“La adoración es un gesto de amor que cambia la vida”

Queridos hermanos y hermanas, hoy cada uno de nosotros puede preguntarse: “¿Soy un adorador cristiano? Muchos cristianos que oran no saben adorar. Hagámonos esta pregunta. ¿Encontramos momentos para la adoración en nuestros días y creamos espacios para la adoración en nuestras comunidades? Depende de nosotros, como Iglesia, poner en práctica las palabras que rezamos hoy en el Salmo: «Señor, que todos los pueblos te adoren». Al adorar, nosotros también descubriremos, como los Magos, el significado de nuestro camino. Y, como los Magos, experimentaremos una «inmensa alegría» (Mt 2,10).  Papa Francisco en la Misa de Epifanía

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